Reflexiones sobre Europa, América y el Mediterráneo

Una mirada a la historia, una reflexión sobre el presente y algún comentario sobre el futuro de países, personas e ideas de ambos lados del atlántico

martes, 17 de enero de 2012

ANATOMIA DE OTRO INSTANTE: 20 AÑOS DE LOS ACUERDOS DE PAZ DE EL SALVADOR


Me permito parafrasear el título del excelente libro de Javier Cercas para un artículo que me publica hoy el diario El Mundo de El Salvador sobre la conmemoración de los 20 años de los Acuerdos de Paz de este país...

Decía el general De Gaulle, una de las figuras más importantes de la política europea de la segunda mitad del siglo pasado, que las peores guerras son las civiles pues, además de destruir un país enfrentando a hermanos contra hermanos, cuando terminan no llega la paz, sino la victoria...En estos días se conmemora el vigésimo aniversario de los Acuerdos de Paz que pusieron fin al atroz conflicto armado que sufrió El Salvador entre 1980 y 1992, causando cerca de 80.000 muertos y destruyendo buena parte del sistema productivo de la nación en una dramática contienda que marcó a varias generaciones de salvadoreños. Con motivo de esa conmemoración, los diversos medios de comunicación reproducen estos días imágenes de la época y recogen testimonios de diferentes participantes y testigos del proceso de paz que concluyó en aquel histórico momento.
Leo con enorme interés las crónicas, los análisis y los recuerdos de aquellos tiempos y me impacta especialmente una imagen, la de la firma de los Acuerdos en la sede de Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, que me parece resume como ninguna otra lo logrado en aquellas negociaciones. La fotografía, con un blanco y negro que transmite aún más el dramatismo de esos momentos, muestra una mesa bastante simple que aparece presidida por el entonces secretario general de naciones unidas, el peruano Javier Pérez de Cuéllar, y a ambos lados se sientan los representantes de las dos delegaciones, la del gobierno y la del FMLN. Algunas caras no esconden el cansancio -como nos están contando estos días algunos de los allí presentes, se negoció hasta el último minuto, incluso más allá, cuando hubo que parar el reloj para que el Acuerdo se lograra bajo el mandato de Pérez de Cuéllar- pero lo que más llama la atención de ese instante, lo que creo resalta por encima otras consideraciones, es la satisfacción y la determinación que reflejan los rostros de los representantes de las dos partes, así como los de quienes se agrupan en torno a la mesa, otros miembros de las delegaciones y diplomáticos de Naciones Unidas y de otros países. Una imagen que muestra a la perfección cómo, los que hasta entonces eran dos bandos enfrentados, con visiones excluyentes de su concepto de país, pasan a ser agrupaciones o partidos que, defendiendo en algunos puntos y cuestiones opciones distintas y hasta opuestas, dejan de querer excluir al otro, para intentar buscar el complemento y el acuerdo, en definitiva para sentar las bases de un estado democrático y de derecho. Creo que ese fue, y que ese sigue siendo, el gran éxito de unos históricos Acuerdos de Paz, logrados por la determinación, el compromiso y el sacrificio -el enorme sacrificio- de los salvadoreños, verdaderos protagonistas de su proceso de paz.

Y por supuesto que la comunidad internacional también se implicó muy a fondo en el proceso negociador, desde los Estados Unidos a Francia, destacando el papel crucial que desempeñaron las Naciones Unidas y su entonces Secretario General, Javier Pérez de Cuellar, que ideó la novedosa fórmula del Grupo de Amigos del Secretario General, compuesto por Colombia, México, Venezuela y España, países que se comprometieron especialmente con el proyecto negociador, ayudando en todo lo posible al Secretario General y multiplicando sus esfuerzos. En el caso de España, fue una actuación firme, responsable y decidida, consecuencia de la solidaridad que el gobierno y el pueblo español sentían, y siguen sintiendo, con la sociedad salvadoreña. Ese apoyo y solidaridad de España continuó manifestándose en la dura, difícil y, sin dudas, a veces muy delicada tarea que supuso aplicar y llevar a la práctica los Acuerdos de Paz, y que continúa hasta nuestros días con la intensa colaboración que realizamos con el gobierno salvadoreño en muy diversos ámbitos, desde la participación conjunta de las Fuerzas Armadas de los dos países en misiones de paz de Naciones Unidas al apoyo a una mayor y una más fuerte institucionalidad en el país.   

Veinte años son tiempo suficiente para hacer un balance de lo conseguido y de lo alcanzado con los Acuerdos de Paz, así como de lo que aún quede por lograr, pero creo que también nos permiten tener la suficiente perspectiva para afirmar que, al menos en este caso, no se cumplió la cita del general De Gaulle, pues los salvadoreños supieron estar a la altura del reto que enfrentaban y, tras poner fin a la guerra, lograron construir la Paz, sin duda la mejor victoria para el conjunto de la sociedad salvadoreña, protagonista de un exitoso proceso que se ha convertido en un ejemplo y modelo de resolución pacífica de otros conflictos en el mundo.

1 comentario:

  1. Después de los acuerdos de paz, lo más difícil es la reconciliación nacional, de acuerdo a nuestra experiencia en Nicaragua.

    Gracias por sus artículos tan interesantes.

    Saludos.

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